II CONVENCIÓN NACIONAL DEL MCP-POLO

PONENCIA

Los Movimientos Sociales en Colombia

 

La situación política nacional está enmarcada por el neoliberalismo de un gobierno dependiente, autoritario de corte fascista, sustentado en la política del proyecto llamado "Estado Comunitario" con sus componentes de la represiva “Seguridad Democrática”, la “confianza inversionista” para los monopolios y de una inexistente “cohesión social” que administra Uribe desde la Presidencia del Estado. Este proyecto demanda la penalización de la lucha social y de los líderes populares, sindicales, estudiantiles y de las masas populares que forman los movimientos sociales.

 

Colombia es víctima de las exigencias de organismos financieros como el Banco Mundial, BM; el Banco Interamericano de Desarrollo, BID,  y el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el fracaso del modelo capitalista actual. Ellas dejan ver la falta de teoría para salir de la crisis cíclica del capitalismo que está dejando más pobreza y miseria estimulan el desarrollo de los movimientos sociales existentes y el surgimiento de nuevas expresiones de esta forma de organización popular.

 

Como aporte a la lucha por una alternativa al neoliberalismo y el capitalismo en general, la Plataforma de Lucha del Movimiento por la Constituyente Popular, MCP, en lo social destaca la decisión de numerosas fuerzas sociales –muchas agrupadas en los movimientos sociales- y de organizaciones y partidos políticos de apoyar e impulsar los  esfuerzos unitarios logrados en materia de organización y movilización popular contra las políticas del actual gobierno y, a partir de la unidad y la  movilización popular, llama a seguir avanzando hacia la construcción de una Colombia mejor para el pueblo.

 

La violación a los derechos sociales, laborales, económicos y políticos es permanente en Colombia; fue razón para que en la OIT este año, los trabajadores rechazaran la violencia contra el sindicalismo y los pueblos indígenas y las comunidades negras, los pocos o nulos avances para superar la impunidad, los ataques y estigmatizaciones de las organizaciones sindicales que afectan el ejercicio del derecho de asociación; el fraude a derechos laborales y sindicales a través de cooperativas de trabajo asociado; y la falta de resultados en el diálogo social, entre otras denuncias. La vocera de los 27 países de la Unión Europea, Suiza y Noruega se manifestó contra estos hechos y solicitó mayores esfuerzos para acabar estas irregularidades en Colombia, entre ellos: reforzar el programa de protección, enmendar la legislación laboral contraria a los convenios, mejorar condiciones para el diálogo social y evaluar y fortalecer la presencia de la OIT en Colombia.

 

En este marco pleno de contradicciones de todo tipo se debaten los distintos movimientos sociales del país, en la expectativa de avanzar y buscar salidas económicas y sociales que le den un respiro táctico a sus integrantes y también –para no pocos movimientos- que le apunten a soluciones de fondo, estructurales o estratégicas, que saquen de la condición de dominación y explotación a los distintos sectores sociales que forman parte del pueblo.

 

Además, se desarrollan luchas que les permitan a los movimientos sociales sobrevivir y avanzar en el ejercicio de los derechos y libertades democráticas, a pesar del hostigamiento, los señalamientos, de seguimientos, amenazas y asesinatos resultantes de la política represiva del régimen administrado por los diferentes gobiernos de Colombia.

 

Movimientos Sociales y Partidos Políticos

Los movimientos sociales son formas colectivas de acción de amplios sectores de población, que promueven intereses y aspiraciones comunes de sus miembros, poseen muy distintos grados de organización, persisten a lo largo del tiempo, se hacen visibles en el espacio público y afectan el curso de la sociedad, pero a diferencia de los partidos políticos, no proponen proyectos globales para resolver los problemas de la sociedad.

 

Los movimientos sociales en Colombia se originaron en los años 50 y 60, ante el desprestigio de los partidos políticos y de las necesidades de sectores de la población de levantar banderas reivindicativas propias de sus necesidades sociales, económicas, culturales, políticas.

Su carácter social define su accionar colectivo y no individual, pero abarcan a una parte de la sociedad con la que se identifican; pueden ser locales, regionales o nacionales.

Para hablar de movimiento social, se requiere que esas formas de acción colectiva permanezcan en el tiempo, que no se confundan con estallidos sociales espontáneos y fugaces. No están en permanente acción, pueden tener periodos de latencia, estar incluso inactivos u ocultos por años en relación con el ámbito social y político, para luego resurgir cuando el momento lo amerite.

 

Estos movimientos logran cohesión en lo organizativo en la medida que alcanzan niveles de centralización fuertes, se institucionalizan y permanecen en el tiempo, caso del movimiento obrero, que por décadas ha desarrollado organizaciones sindicales; o el movimiento indígena, que posee organizaciones comunitarias regionales y nacionales. La centralización e institucionalización del movimiento le da fuerza y coherencia interna y le permite visibilidad social, impacto en la sociedad y resultados visibles. Sus enemigos son la burocratización, la dispersión, y su falta de coherencia de clase.

 

Requiere tres principios: 1. Identidad de clase; 2. Ser Oposición sobre la base de unos criterios políticos claramente definidos y unas metas a lograr; y 3. Integralidad en sus principios y metas a lograr.

Tienen acción de abajo hacia arriba, de las bases. Son formas de acción colectiva y no individual. Es un gran número de personas que se hace visible en el espacio público y afecta a la sociedad, ya sea en lo local, regional o nacionalmente; que han actuado a través del desarrollo de la lucha de clases en nuestro país.

Los movimientos sociales cuya definición hemos examinado hasta aquí son diferentes de los partidos políticos.

 

Los Partidos Políticos son organizaciones conformadas por individuos que de manera conciente asumen compromisos con un programa político, sus Estatutos y su propio plan de acción y de trabajo, y tienen vocación de ser gobierno y conquistar el poder. Convocan a toda la sociedad con los principales aspectos de la vida: Economía, Política, Cultura, Ecología. La acción es inducida desde arriba por sus dirigentes. Su estructura es jerárquica y vertical con diferentes formas de aplicación de la democracia interna.

 

Mirando la práctica de los partidos en Colombia podemos evaluar que hay deformaciones, acciones oportunistas que se expresan en clientelas electorales, caudillismo y prácticas oportunistas que han llevado a la pérdida de confianza de las masas en muchas de estas organizaciones, especialmente en los partidos de la oligarquía.

 

Clase Obrera y el Campesinado

Entre la gran variedad e innumerables organizaciones sociales que existen y surgen permanentemente en la sociedad capitalista, hay dos sectores sociales que encarnan básicamente la alianza fundamental para los intereses del pueblo colombiano, se trata de la clase obrera y del campesinado quienes constituyen la avanzada en la lucha social del pueblo, dando soporte a movimientos sociales muy importantes en Colombia.

 

Ambos movimientos, como lo hemos precisado, a pesar de conformar parte del conjunto de movimientos sociales populares, presentan características diferentes en su formación social.

 

La clase obrera en Colombia mantiene su característica de no poseer medios de producción, pero es parte esencial del proceso social de producción; mientras que el campesinado va perdiendo poco a poco su naturaleza minifundista que lo liga a la tierra, situación que no ocurre predominantemente por una transformación del proceso productivo capitalista que indique un desarrollo de éste; sino, por la política oligárquica y pro imperialista que concentra en el campo el terror junto a la inversión capitalista, generando corrientes migratorias del campo a las ciudades. El desplazamiento forzado por la violencia sin duda es uno de los más grandes en el mundo: cuatro millones de campesinos despojados de su pequeña propiedad, desarraigados de su hábitat, aniquiladas sus organizaciones sociales y golpeadas las gremiales de corte progresista y democrático.

Los campesinos colombianos hacen esfuerzos por sacar adelante sus tierras y productos, que soportan la protección, subsistencia y progreso de sus familias, y son un gran aporte a resolver la insuficiencia alimentaria de Colombia. Entre ellos y en algunas regiones del país realizan el Mercado Campesino que es una proyección muy positiva porque incrementa los ingresos de los productores, demuestra la importancia que tiene la economía campesina para el abastecimiento de la ciudad, propone a los gobiernos una estrategia de desarrollo basada en vínculos comerciales más justos entre el sector rural y urbano, ayuda a disminuir la pobreza en el campo demostrando que se pueden crear las mínimas garantías para que las campesinas y los campesinos puedan vivir, cultivar y vender con seguridad sus productos, y es una oportunidad para aliviar el alto índice de desnutrición que existe en Colombia.

Luego de la ANUC, no se ha dado una organización nacional del campesinado, especialmente acosado por los planes de guerra contrainsurgente de los sucesivos gobiernos que los hacen blanco de persecuciones que les eliminan los derechos de organización social y política. Las cooperativas y juntas comunales son dos formas de organización en que los campesinos actúan hoy.

 

Movimiento Sindical

Los obreros y demás trabajadores de la industria, el comercio y los servicios, se han organizado ampliamente en el Movimiento Sindical tanto del sector público como del privado, haciendo parte de los Movimientos Sociales en Colombia con particular relevancia.

 

El movimiento sindical analiza y reclama ante los patronos y los gobiernos que los representan, el derecho al trabajo digno y justamente remunerado, denuncia la tercerización laboral por todos sus efectos nocivos y la inclinación a la tercerización del derecho pensional que se está proponiendo. También denuncia  la inestabilidad e informalidad laboral generada en la ley 50 de 1990, acentuada con la reforma laboral de Uribe que llevó a mayor desempleo y a la pauperización del pueblo colombiano al entregar a los patronos las horas extras, el recargo nocturno, el recargo por dominicales y festivos, empobreció el ingreso de los profesionales extendiéndoles el Contrato de Aprendizaje, anteriormente exclusivo a egresados del SENA, y de paso instituyó el salario mínimo como remuneración de los universitarios durante el primer año de ejercicio de su profesión. Se dio pié a los empresarios para generalizar este salario a la inmensa mayoría de empleados y trabajadores, entre otras desmejoras laborales.

   

La dirección del movimiento sindical tiene la inmensa responsabilidad de organizar a los trabajadores, capacitarlos, orientar el estudio político, social y laboral del empleo y de sus condiciones; la elaboración de peticiones y de políticas de presión para la negociación de las mismas ante los empresarios y el gobierno. Además, el movimiento sindical posee vínculos internacionales de gran valor en la lucha contra el capital transnacional y el imperialismo.

 

El Movimiento Comunal

Gran mención merece el movimiento comunal por sus características, pues, se desarrolla a todo lo largo y ancho del país, desde las veredas campesinas hasta los barrios más populosos de las ciudades; es una organización de cara a la comunidad que, bien  dirigida, permite una comunicación directa con el pueblo asociado y desarrolla el liderazgo popular.

 

La célula de este movimiento es la junta de acción comunal, como estructura amplia. Existen en el país unas 52.000 juntas de acción comunal, allí participan alrededor de 6 millones de personas. Este movimiento cuenta con una legislación nacional que reglamenta la participación y su estructura. En muchas partes del país las juntas de acción comunal trabajan mancomunadamente con las instituciones del Estado, especialmente en los municipios pequeños, estableciendo contrataciones permitidas por la Ley.

 

Las juntas de acción comunal en algunas circunstancias juegan un papel muy activo en la defensa de los intereses de la comunidad, toman posiciones políticas al lado del pueblo y promueven verdaderos líderes que engrosan el movimiento político y popular. Esto preocupa a los partidos tradicionales por la pérdida de su influencia política, y a través del Estado y su reglamentación han ido mellando la organización, desprestigiando a sus líderes y desmotivando la participación ciudadana en ellas.

 

Nosotros como MCP-POLO debemos tomar en serio al movimiento comunal, trabajar por la participación activa en él y luchar por contribuir a orientarlo por un sendero democrático y popular, dado que en él participan los obreros, campesinos, jóvenes, etc. Es necesario estudiar su legislación y proponernos, en la medida de nuestras fuerzas, penetrar y dirigir este importante destacamento popular. 

 

Los Pueblos Indígenas

El sector indígena es casi el 3.5% de la población nacional, ubicados por todo el país, con características disímiles en lo social dadas sus diferentes lenguas, su estructura jerárquica, sus tradiciones, su papel en la economía y su particular orden jurídico tradicional.

 

Los indígenas están agrupados en la ONIC y otras organizaciones departamentales y regionales a las cuales el gobierno ha tratado de oponerles aparatos paralelos para dividir a la población indígena.  

 

Los indígenas presentan altos niveles de pobreza, insalubridad, analfabetismo y morbilidad, y superviven en la mayor indiferencia estatal; las políticas del gobierno nacional van encaminadas a canalizar su apaciguamiento mediante la intermediación de algunos líderes, privilegiándolos con migajas y cuyo trabajo político es interferir la acción de las organizaciones políticas  democráticas, arguyendo el apoliticismo oportunista, pero colocándolos a la saga de intereses politiqueros.

 

Es importante destacar la recuperación de tierras, la defensa de los territorios y las actuales grandes movilizaciones (“Mingas”), por su carácter combativo en la confrontación directa con el Estado como por sus lazos internacionalistas, que merecen toda nuestra atención y solidaridad.

 

Es imprescindible para el MCP-POLO ubicar los focos importantes de este sector, llevarles solidaridad y apoyar su política; y ganar un avance entre ellos, desarrollando y apoyando las posiciones democráticas, progresistas y de izquierda que han generado a lo largo del país grandes gestas por el mejoramiento de sus condiciones de vida.

 

Las Negritudes

El pueblo negro (o negritud), es una franja poblacional que sobrepasa el 20% de los habitantes de Colombia y supera en número a los de origen indígena. Los afrodescendientes negros habitan en gran parte del territorio nacional, especialmente están concentrados en el Litoral Pacífico y en ciudades importantes como Cali y Cartagena.

 

La negritud en buena parte, se ha integrado a la vida política, social y  económica del país y participa en las diferentes actividades que se desarrollan donde las condiciones socio-económicas se lo permiten, pues su exclusión de la participación del escaso progreso social y económico de Colombia, tiene gran dominancia en la geografía ocupada por la negritud.

 

La situación de exclusión descrita, principal muestra de discriminación y racismo de las clases en el poder, ha llevado al pueblo negro a esforzarse por organizarse y por unirse como grupo social, desarrollar unidad de acción con los sectores campesinos, indígenas, estudiantiles, de mujeres, obreros y sindicales, como ocurrió con las recientes luchas de los corteros de caña de los departamentos del Valle y Cauca; igualmente lo hace con las demás formas organizativas sociales del pueblo.

 

Las comunidades negras han desarrollado distintas formas de lucha que cruzan la historia de inconformidad de los colombianos desposeídos de la fortuna. No menos cierto es que, por fuera de los partidos tradicionales de la burguesía, los afrodescendientes negros también buscan formas de organización política.

 

La reforma constitucional del 91, con mas pena que gloria, introdujo normas que dieron pié a Leyes que no tratan la esencia de la problemática de la negritud, que ni siquiera aciertan con lo concerniente a la representación política parlamentaria, pues ella no se puede limitar a unos pocos escaños en las cámaras del Congreso, y mucho menos, puede partir del criterio antidemocrático de tratar a los negros  como “minoría étnica” o como ciudadanos que sólo tienen plenos deberes y mínimos derechos.

 

La principal expresión de los plenos derechos para los negros de Colombia, es dejarlos luchar sin trabas por la toma y el ejercicio del poder político y económico junto con todo el pueblo.

 

Los partidos tradicionales de la oligarquía y el gobierno de Uribe, han  continuado la tarea de división y cooptación del movimiento de las negritudes, derrotero que siempre han tenido las clases dominantes a lo largo de toda su historia, de usufructuar el poder económico y político. Ya en el 2009, existían un poco más de 1.200 organizaciones de los pueblos negros registradas en el Ministerio del Interior.

 

Uribe trata de atraer a la capa de la negritud que ha logrado mayor nivel de instrucción (y que tiene sentimientos de escalar individualmente dentro del sistema), con la demagogia de las medidas de relumbrón como el nombramiento de negros en el aparato estatal en ministerios y delegaciones diplomáticas. Con esta práctica buscan bloquear o apaciguar las grandes aspiraciones del pueblo negro de Colombia.

 

El Movimiento Juvenil

Un movimiento social de gran importancia es la juventud. Todo parte de examinar que no hay actividad social humana en la que no sea indispensable contar con la juventud como generación que releva y da continuidad al género humano.

La juventud está en todas las clases sociales, pero el MCP tiene interés en contribuir decididamente a la organización y lucha de la juventud popular: en los sindicatos, en los barrios populares, en los colegios y universidades, en el campo, en el deporte, y en todas las organizaciones que tienen que ver con la vida del país.

 

A menudo se asocia juventud sólo con lucha estudiantil, cuando según algunas teorías llega hasta los 30 años, de allí que muchos jóvenes terminan sus estudios y se vinculan a distintas actividades laborales, sociales, económicas y políticas o militares.

En Colombia, por ejemplo, la guerra afecta directa y fundamentalmente a la juventud pues las filas de los ejércitos enfrentados están formadas por combatientes juveniles; los comandantes son de mayor edad y no cumplen tareas de enfrentamiento armado directo. De esta situación surgen acciones juveniles muy importantes como la objeción de conciencia ante el servicio militar y posturas antimilitaristas que confrontan con la guerra y luchan por la paz.

 

También cabe destacar que el neoliberalismo golpea durísimo a la juventud quitándoles derechos al bienestar, al deporte y a la recreación, cuando no trabajan. Cuando están en edad de laborar, los jóvenes son presa del desempleo o son super explotados por las formas de trabajo agrupadas bajo el denominador “tercerización” que pisotean las normas laborales.

 

En resumen, el movimiento juvenil es un movimiento social diverso en su composición social, así como multiforme y dinámico en sus formas de agrupamiento y de acción. De esa realidad se desprende la imperiosa necesidad de estar muy atentos de sus manifestaciones para brindarles apoyo y proponerles alternativas que los estimulen a la lucha social y política contra el sistema decadente que impera en Colombia.

 

El Movimiento de Mujeres

La importancia del movimiento de mujeres radica en la creciente presencia viva y numerosa de la mujer del pueblo en la actividad económica, política, social y cultural; es notoria su presencia en la clase obrera, campesinado, jóvenes, estudiantes, intelectuales, indígenas y negritudes.

 

La negación o el desconocimiento en la vida diaria del reconocimiento de la igualdad de los derechos de la mujer, obedecen esencialmente al papel secundario que el capitalismo ha impreso en la sociedad, dado su carácter explotador, que se ensaña con gran fuerza en la mujer.

 

La mujer proletaria sufre al lado del hombre proletario el rigor de la sobreexplotación capitalista, lo que históricamente la ha colocado al lado del hombre como bastión de la humanidad para la búsqueda de la igualdad social, contra la discriminación y la inequidad. La lucha de la mujer no tiene como única meta ni pasa solamente por la búsqueda de su reconocimiento en particular, sino por su inclusión y reconocimiento del papel que puede jugar al lado del hombre, en la lucha por una sociedad justa y democrática.

 

En grave perjuicio ideológico y político para la mujer, surgen las llamadas organizaciones feministas, que con el apoyo de los politiqueros capitalistas engendran en el movimiento de mujeres el desconocimiento de la lucha de clases; llevan a mirar al hombre como un potencial y permanente competidor, es decir, a la lucha de género y no de clase, lo que coloca a la mujer del pueblo a la zaga de la mujer burguesa.

 

Es notorio el papel organizativo de la mujer en los distintos frentes, sociales, culturales, políticos; cada día con mucha más relevancia, lo que demanda nuestra atención para elevar su nivel político para la lucha por la constitución de un gobierno patriótico, democrático y popular, donde solo así e igual que el hombre, verá la mujer colmados sus derechos.

 

El MCP-POLO reafirma la democracia como un ejercicio cotidiano en la casa y en el país, para que las mujeres como las demás personas, también expongan su pensamiento. Es necesario, que además de que se eleven a nivel constitucional los principios sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres y explícitamente se consagren los principios de igualdad de derechos y oportunidades, de no discriminación y de participación equitativa de la mujer en todas las instancias de decisión, la sociedad en general y particularmente el hombre, asuma un cambio en su comportamiento político, interiorizando y reconociendo la capacidad que tiene la mujer para actuar en las distintas instancias y en consecuencia, no solo no interfiera sino que promueva para la mujer, las oportunidades para su ejercicio del derecho de participación que ella tiene.

 

El “Día Internacional de la Mujer”, es fecha propicia para realizar los balances sobre los logros y los pendientes en cuanto a derechos de las mujeres. Debe servir para destacar los avances en la participación política y evidenciar las dificultades hacia el cumplimiento de los objetivos propuestos en la búsqueda de la equidad.

 

Los Pensionados

Los pensionados son un grupo notable de colombianos cuyo estado es una consecuencia del cumplimiento del período laboral activo, pasando a la reserva en los distintos sectores económicos.

 

Sin embargo, los pensionados por sus saberes, deben ser considerados como parte muy importante del sector laboral (incluso una parte de ellos está activa aportando económica y laboralmente a Colombia); son parte del contingente que luchó y generó beneficios y muchas de las condiciones de trabajo que constituyeron el auge de las reivindicaciones laborales, antes que iniciara el efecto nocivo y devastador del neoliberalismo contra el sindicalismo y el pueblo.

 

Ellos continúan en la defensa de sus derechos y en la proyección de mejoras para ellos y para los trabajadores activos, que ineludiblemente más adelante, serán sus compañeros en las organizaciones sociales para tal fin.

 

 

Movimiento LGBT

El movimiento LGTB (Lesbianas, Gay, Transexuales y Bisexuales) ha venido desarrollándose en lucha contra la persecusión de entes estatales y el exterminio declarado por grupos de la llamada “limpieza social”, por igualdad de derechos ante la ley y por el respeto a su condición humana, entre otros aspectos que los llevan a confrontar al régimen y a las visiones y salidas de corte fascista.

 

Esta es una introducción al tema de Movimiento social LGBT; con base en la definición de la II Convención Nacional del MCP, desde el Comité Nacional seguiremos trabajando con los compañer@s que atienden este frente de lucha hacia incluir un desarrollo de los objetivos, la definición de este sector social y nuestra líneas de trabajo con este movimiento.

 

Acerca de los Intelectuales

La intelectualidad está ligada al conocimiento de las diferentes áreas del saber, y en todos los campos sociales. Su mayor presencia está en la capa media de la sociedad, por las condiciones económicas que en cierto modo le permite la instrucción académica; aún en las capas más bajas de la sociedad surgen intelectuales, pero la intelectualidad tiende a plegarse a la ideología dominante de la sociedad, de tal manera que el capitalismo trata de cooptarla por su gran influencia en la generación del pensamiento en la sociedad.

 

No menos cierto es que parte de la intelectualidad contribuye a construir posiciones progresistas y democráticas. Por su rechazo a la inequidad social asumen la defensa de los derechos fundamentales de la humanidad, es de gran importancia su aporte en la investigación y fortalecimiento del pensamiento social a favor del pueblo.

 

Algunos intelectuales se vinculan directamente con los movimientos sociales y políticos aunque algunos rehúsen asumir responsabilidades organizativas y a participar en la movilización de las masas.

 

El actual marco político, económico y social descrito al iniciar este documento, ha hecho que surjan cada vez más voces y organizaciones de intelectuales en el mundo y en Colombia, luchando por la paz y la democracia.

 

El MCP-POLO, apoya esos espacios donde la intelectualidad se vea atraída a la generación de ideas políticas democráticas y progresistas, presenta ante ella nuestras propuestas políticas para discutirlas con ellos y buscar su enriquecimiento. 

 

Los Derechos Humanos

En el ordenamiento jurídico colombiano y, en especial, en  la carta magna del 91, se han incluido y ratificado importantes instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos y el espíritu universal y normativo que subyace a estos derechos. Además de ratificar los más relevantes convenios de la Organización Internacional del Trabajo-OIT incluidos en la declaración de los derechos fundamentales de los trabajadores.

 

Paradójicamente la sociedad, y en especial el pueblo Colombiano, vive una crisis humanitaria marcada por las violaciones sistemáticas, permanentes  y selectivas de los derechos económicos y sociales, así como de los derechos a la vida, a la libertad de los y las sindicalistas, los  luchadores populares, sociales  y a la oposición, en un contexto de impunidad que corrobora la fragilidad de lo que el régimen llama democracia, y amplía la distancia que existe entre opresores y explotados, con el agravante de tender cortinas de humo para desviar la atención de la opinión nacional e internacional y de esta forma engañarla con informes del gobierno y de los organismos internacionales de una clase capitalista que los controla y en el mundo trata de ocultar las lacras del sistema dominante.

 

A través de la política del Plan Colombia y sus derivaciones en la “Seguridad democrática” el Estado ha involucrado al  pueblo  en el conflicto armado y lo hace a través de redes de “informantes” y “cooperantes” con apoyo en el pago de recompensas y el programa de “soldados campesinos” desconociendo principios y doctrina del Derecho Internacional Humanitario.

 

Esto ha llevado a la ampliación del movimiento social y masivo por los Derechos Humanos, el cual se expresa de múltiples formas, a saber: en la existencia de organizaciones dedicadas a la defensa de un determinado bloque de derechos, generalmente denominadas fundaciones, corporaciones o colectivos, que utilizan su personería jurídica para relacionarse con organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, “HRW", Justicia y Paz, y otras que les facilita gestionar ante la Comisión de DDHH de la ONU, denunciar las tropelías del régimen y entablar acciones jurídicas y humanitarias urgentes en distintos casos.

 

Los sindicatos y otras organizaciones populares vienen creando secretarías especializadas en la defensa de los derechos humanos y se conjugan con las organizaciones antes mencionadas. Pero a su vez hacen parte de este movimiento las acciones masivas por el canje humanitario y la solución política, contra los crímenes de Estado y por los derechos económicos y sociales que forman parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.

 

En diferentes encuentros de Organizaciones Sociales y de Derechos Humanos se ha plasmado el interés por la unidad y la coordinación de las luchas de este movimiento social, tarea que tiende a tomar fuerza a pesar de la dispersión generada por el manejo de la ayuda económica internacional.

 

 

COORDINADOR NACIONAL DEL MCP-POLO

 

¡VIVA LA II CONVENCIÓN DEL MCP-POLO!

 

Comentarios   

 
0 #1 Raulf 24-01-2014 03:46
No podemos seguir postulando representantes que no tengan formación adecuada para desempeñarse en las diferentes corporaciones o instituciones como el Senado, el congreso las asambleas; o la presidencia de la república, o la alcaldía, y las gobernaciones.
Estos postulados a los diferentes cargos deben tener un mínimo de formación académica;y de respeto por la moral la ética y la honestidad
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  • DECLARACIÓN POLÍTICA COMITÉ NACIONAL -MCP-

    Francisco 30.01.2014 17:03
    La eficacia del Voto en Blanco para las elecciones que se avecinan tiene las 2 siguientes condiciones ...
     
  • MOVIMIENTOS SOCIALES EN COLOMBIA

    Raulf 24.01.2014 03:46
    No podemos seguir postulando representantes que no tengan formación adecuada para desempeñarse en las ...
     
  • EL MCP NO APOYA NI HACE PARTE DE LA LISTA AL CONGRESO DEL PARTIDO VERDE

    JUDEP 28.12.2013 19:54
    Vamos MCP , me parece una posición muy acertada.